Introducción
El desarrollo económico de América Latina enfrenta desafíos históricos y estructurales que no pueden resolverse con fórmulas genéricas ni recetas importadas. El verdadero motor del cambio reside en comprender y potenciar las dinámicas propias de cada territorio. En este sentido, el rotorr-motor de innovación emerge como la estrategia esencial para transformar la productividad local y construir ecosistemas resilientes.
La trampa de baja productividad y las desigualdades profundas entre regiones han limitado el crecimiento durante décadas. ¿Cómo romper este ciclo? El rotorr-motor de innovación ofrece un marco para identificar, conectar y acelerar aquellos factores locales que impulsan el desarrollo sostenible desde abajo hacia arriba.
El origen territorial del rotorr-motor de innovación
El rotorr-motor de innovación no es solo una metáfora, sino una guía práctica para articular políticas productivas con sentido territorial. Su esencia está en reconocer que la productividad se construye desde lo local, a partir de los recursos, capacidades e identidades propias de cada región.
¿Por qué es crucial un enfoque local?
Las estrategias centralizadas suelen ser incapaces de captar las verdaderas potencialidades y barreras presentes en cada territorio. El rotorr-motor de innovación permite:
- Detectar cuellos de botella sectoriales o institucionales invisibles desde la capital.
- Movilizar alianzas entre actores locales (empresas, universidades, gobiernos subnacionales).
- Ajustar intervenciones públicas a los contextos reales y cambiantes.
- Promover la apropiación social del proceso innovador y sus beneficios.
Para profundizar sobre los fundamentos territoriales del desarrollo productivo puedes consultar CEPAL: Desarrollo Territorial.
Políticas deliberadas: activando el rotorr-motor de innovación
Transformar la realidad productiva exige voluntad política, diagnóstico profundo y participación multisectorial. El rotorr-motor de innovación se activa gracias a políticas públicas diseñadas e implementadas desde una visión territorial.
H2: Diseño estratégico del rotorr-motor de innovación en territorios diversos
Cada territorio puede activar su propio rotorr-motor si sigue tres pasos fundamentales:
- Diagnóstico participativo: Mapear activos económicos, sociales y culturales; identificar sectores dinámicos con potencial.
- Articulación institucional: Crear plataformas colaborativas entre gobiernos subnacionales, sector privado e instituciones educativas.
- Evaluación adaptativa: Medir resultados, ajustar estrategias y compartir aprendizajes con otras regiones a través de redes como Redes Subnacionales CEPAL.
H3: Beneficios del enfoque territorial basado en el rotorr-motor de innovación
Adoptar este modelo ofrece ventajas múltiples:
- Supera fragmentaciones históricas entre sectores económicos.
- Favorece la diversificación productiva frente a shocks externos.
- Facilita el fortalecimiento institucional local.
- Genera condiciones para sofisticar economías regionales.
En nuestro artículo sobre transformación productiva, puedes encontrar ejemplos sobre cómo estos beneficios se traducen en mejores oportunidades laborales y mayor competitividad internacional.
Ejemplos prácticos del rotorr-motor de innovación territorial
Diversos casos muestran cómo este modelo ha sido clave para dinamizar economías locales en América Latina:
- Cluster tecnológico en Jalisco (México): La articulación entre universidades tecnológicas, empresas emergentes e inversión pública impulsó un ecosistema innovador que hoy compite globalmente.
- Agroindustria avanzada en Córdoba (Argentina): Aprovechando saberes tradicionales y sumando biotecnología aplicada, el sector agrícola evolucionó hacia productos de mayor valor agregado.
- Redes turísticas sostenibles en Antioquia (Colombia): Coordinación multisectorial permitió diversificar la oferta turística e integrar comunidades antes aisladas al circuito económico formal.
Más estudios sobre estas experiencias están disponibles en Banco Interamericano de Desarrollo – Innovación territorial.
Fortalecimiento del motor institucional: claves del éxito
El éxito del rotorr-motor de innovación depende directamente del fortalecimiento institucional subnacional. Gobiernos regionales capaces pueden liderar procesos transformadores si cuentan con herramientas adecuadas:
Espacios permanentes de diálogo local
La creación de mesas multisectoriales facilita la cooperación entre actores públicos, privados y sociales. Estos espacios son esenciales para diagnosticar necesidades reales y construir consensos sobre prioridades estratégicas.
Plataformas colaborativas para escalar innovación
Las plataformas digitales o presenciales permiten compartir buenas prácticas entre regiones, facilitando el aprendizaje mutuo e incentivando la competencia positiva por mejores resultados productivos.
Te invitamos a conocer más sobre nuestra plataforma interna sobre clústeres territoriales.
Diversificación productiva mediante el rotorr-motor de innovación
La transformación económica solo es posible cuando las regiones logran diversificar su matriz productiva apoyándose en sus ventajas comparativas:
Identificación proactiva de sectores dinámicos
Mediante análisis prospectivos basados en datos locales, es posible anticipar tendencias globales relevantes para cada territorio e invertir selectivamente allí donde existan mayores oportunidades.
Fomento público al emprendimiento innovador
Programas específicos pueden incentivar el surgimiento y consolidación de nuevas empresas capaces de generar empleo calificado y transferir tecnología dentro del propio ecosistema local.
Para más información sobre políticas públicas exitosas visita nuestro artículo sobre innovación pública latinoamericana.
Conclusión: Integrar lo nacional con lo local usando el rotorr-motor de innovación
El verdadero salto hacia adelante requiere integrar capacidades nacionales con energías locales mediante el uso estratégico del rotorr-motor de innovación. Solo así América Latina podrá romper definitivamente con décadas de estancamiento productivo e inequidad regional.
Impulsar este modelo exige valentía política, visión estratégica y compromiso sostenido. Pero los resultados —mayor resiliencia económica, empleos dignos y sociedades más cohesionadas— justifican plenamente el esfuerzo colectivo.
¿Quieres saber cómo activar el rotorr-motor de innovación en tu territorio? Explora nuestras guías prácticas internas o visita CEPAL Innovación Territorial para acceder a recursos adicionales.
Enlaces internos sugeridos:
Innovación Pública Latinoamericana
Enlaces externos recomendados:
CEPAL – Desarrollo Territorial
Introducción
La innovación territorial es más que un concepto académico: es el motor que impulsa el desarrollo económico desde las raíces de cada región. Cuando hablamos de desarrollo local, no nos referimos solo a implementar tecnologías avanzadas o atraer inversiones extranjeras. Hablamos de construir ecosistemas productivos que respondan a las realidades específicas de cada territorio, aprovechando sus ventajas competitivas y superando sus desafíos.
La productividad regional no surge por sí sola. Se cultiva y se desarrolla mediante estrategias deliberadas que reconocen una verdad incómoda: lo que funciona en una región puede fracasar en otra. Esta es precisamente la clave olvidada para escalar innovación territorial que muchos gobiernos y organizaciones han pasado por alto durante décadas.
El enfoque territorial para la escalabilidad de la innovación no es opcional, es necesario. Cuando diseñas políticas de desarrollo sin considerar las particularidades de cada territorio, estás construyendo sobre arena. Las estrategias centralizadas y homogéneas han demostrado repetidamente su incapacidad para generar transformaciones productivas sostenibles. La innovación territorial, por el contrario, te permite:
- Identificar problemas que solo son visibles desde el nivel local
- Adaptar soluciones a las capacidades institucionales reales de cada región
- Movilizar actores locales que conocen profundamente su contexto económico
- Generar compromiso genuino entre quienes implementarán las políticas
América Latina enfrenta una realidad que no podemos seguir ignorando: baja productividad crónica y desigualdades estructurales que fragmentan nuestras economías. La región está atrapada en un ciclo vicioso donde la productividad estancada limita el crecimiento, y el bajo crecimiento impide mejoras en la productividad.
La productividad como fenómeno local
La CEPAL ha identificado un patrón revelador: la productividad no es un fenómeno abstracto que se gestiona desde escritorios centrales en las capitales. La productividad se gesta, crece y se transforma desde lo local. Esta perspectiva cambia radicalmente cómo debemos pensar las estrategias de desarrollo económico en América Latina.
Cuando observas un territorio específico —digamos una provincia productora de alimentos en Argentina o un municipio manufacturero en México— descubres que la productividad responde a factores únicos de ese lugar: la disponibilidad de talento especializado, la infraestructura existente, las redes de proveedores locales, las instituciones educativas cercanas, y hasta la cultura empresarial que se ha desarrollado durante décadas.
El origen territorial de la productividad
La productividad local emerge de la interacción compleja entre múltiples elementos que solo existen en un territorio determinado. No puedes replicar exactamente las condiciones de Silicon Valley en otra región porque la productividad de ese ecosistema se construyó a partir de:
- Universidades de investigación de clase mundial ubicadas físicamente en la zona
- Décadas de acumulación de conocimiento especializado en tecnología
- Redes densas de emprendedores, inversionistas y mentores que se conocen personalmente
- Infraestructura física y digital diseñada para facilitar la colaboración
- Marcos regulatorios locales que evolucionaron respondiendo a necesidades específicas del sector
La CEPAL enfatiza que esta naturaleza local de la productividad exige un cambio fundamental en cómo diseñamos e implementamos políticas de desarrollo productivo.
Políticas deliberadas con visión territorial
Las políticas territoriales efectivas no pueden ser copias genéricas de modelos exitosos en otros lugares. Requieren un proceso deliberado y sostenido que considere tres dimensiones críticas:
- Diagnóstico territorial profundo: Antes de implementar cualquier política, necesitas entender a fondo las características específicas del territorio. Esto incluye conocer su historia económica, sus ventajas comparativas y los obstáculos que enfrenta.
- Participación activa de actores locales: Los actores locales, como empresarios, organizaciones comunitarias y gobiernos municipales, deben estar involucrados en el diseño e implementación de las políticas. Su conocimiento y experiencia son fundamentales para adaptar las estrategias a las realidades del territorio.
- Evaluación continua y ajuste flexible: Las políticas deben ser evaluadas regularmente para medir su impacto y efectividad. Basado en los resultados obtenidos, es necesario realizar ajustes flexibles para mejorar su desempeño y responder a cambios en el entorno económico.
Este enfoque deliberado con visión territorial reconoce que no existen soluciones únicas para el desarrollo productivo. Cada lugar tiene sus propias dinámicas y desafíos que requieren respuestas personalizadas.
Al adoptar esta perspectiva localista, podemos construir políticas más efectivas que impulsen la productividad en América Latina.
Desafíos estructurales en América Latina para escalar innovación
La región latinoamericana se encuentra atrapada en un círculo vicioso que limita su capacidad de crecimiento. Esta trampa de baja capacidad se manifiesta cuando los territorios no logran generar las condiciones necesarias para impulsar su productividad, quedando estancados en niveles de desarrollo que perpetúan las brechas económicas y sociales.
La trampa de baja capacidad: un diagnóstico crítico
El estancamiento productivo en América Latina no es un fenómeno reciente. Durante las últimas décadas, la región ha experimentado tasas de crecimiento de productividad significativamente inferiores a las de economías desarrolladas y otras regiones emergentes. Esta situación crea un efecto dominó:
- Las empresas locales no pueden competir con productos importados de mayor calidad
- Los salarios permanecen bajos debido a la baja productividad laboral
- La inversión en innovación y tecnología se mantiene limitada
- Los territorios carecen de recursos para desarrollar infraestructura crítica
- El talento humano migra hacia regiones más desarrolladas
La CEPAL identifica que esta trampa se alimenta a sí misma: la baja productividad genera pocos recursos para invertir en mejoras, lo que a su vez mantiene la productividad estancada. Los territorios quedan atrapados en actividades económicas de bajo valor agregado, sin capacidad para diversificar o sofisticar su estructura productiva.
Heterogeneidades que fragmentan el desarrollo
Las heterogeneidades territoriales representan uno de los obstáculos más complejos para escalar innovación en la región. Estas disparidades se manifiestan en múltiples dimensiones:
A nivel sectorial, conviven sectores altamente productivos con otros de subsistencia. Mientras algunas industrias adoptan tecnologías de punta y procesos innovadores, amplios segmentos de la economía operan con métodos tradicionales y baja eficiencia. Esta
El enfoque territorial como clave olvidada para escalar innovación
La clave olvidada para escalar innovación territorial reside precisamente en reconocer que cada territorio posee una identidad económica, institucional y social única. El enfoque territorial representa una metodología que coloca al territorio como unidad de análisis y acción, permitiendo diseñar estrategias de innovación que respondan a realidades específicas en lugar de aplicar recetas genéricas.
Definición y alcance del enfoque territorial
El enfoque territorial se fundamenta en la comprensión profunda de las dinámicas productivas, institucionales y sociales que operan en un espacio geográfico determinado. A diferencia de las políticas nacionales uniformes, este enfoque reconoce que:
- Cada territorio cuenta con activos productivos diferenciados
- Las instituciones locales poseen conocimiento específico de su contexto
- Los desafíos para la innovación varían significativamente entre regiones
- Las soluciones efectivas deben construirse desde y para el territorio
Este marco metodológico permite identificar cuellos de botella locales que permanecen invisibles desde una perspectiva centralizada. Un territorio puede enfrentar limitaciones en infraestructura logística, mientras otro experimenta carencias en capital humano especializado o acceso a financiamiento para innovación.
Beneficios para identificar y superar barreras específicas
Cuando adoptas un enfoque territorial, accedes a una radiografía precisa de los obstáculos que frenan el desarrollo productivo en cada región. Esta visión granular te permite:
Detectar restricciones invisibles desde el nivel nacional: Un análisis agregado puede mostrar que un país cuenta con suficiente infraestructura portuaria, pero el enfoque territorial revela que ciertas regiones productivas carecen de conexiones adecuadas a estos puertos.
Comprender las dinámicas de colaboración local: Los ecosistemas de innovación funcionan mediante redes de confianza y colaboración. El enfoque territorial identifica dónde existen vínculos débiles entre actores clave, lo que puede obstaculizar la transferencia de conocimiento o la implementación conjunta de proyectos.
Diseñar políticas adaptadas a realidades específicas: Al entender las particularidades económicas e institucionales de cada territorio, puedes formular intervenciones más efectivas. Por ejemplo, si descubres que una región enfrenta dificultades debido a la falta de habilidades técnicas en su fuerza laboral, podrías implementar programas de capacitación dirigidos específicamente a esos perfiles.
Ejemplos prácticos del enfoque territorial en acción
Diversos casos alrededor del mundo ilustran cómo el enfoque territorial ha permitido abordar desafíos específicos y fomentar la innovación:
- En Italia, el modelo del «distrito industrial» ha demostrado ser exitoso al agrupar pequeñas y medianas empresas (pymes) en sectores como la moda o el mobiliario. Estas pymes se benefician al compartir recursos, conocimientos y redes comerciales.
- En Brasil, iniciativas como los «núcleos de innovación» promueven la colaboración entre universidades locales y empresas para desarrollar tecnologías adaptadas a las necesidades del mercado regional.
- En Colombia, programas gubernamentales han impulsado clústeres agroindustriales donde productores rurales se organizan para mejorar su capacidad productiva y acceder a mercados más amplios.
Estos ejemplos destacan cómo entender las dinámicas locales puede ser clave para diseñar intervenciones efectivas que impulsen la innovación.
Conclusiones
El enfoque territorial ofrece una alternativa poderosa frente a enfoques uniformes e impersonales. Al reconocer las singularidades económicas e institucionales de cada área geográfica, es posible identificar barreras específicas que limitan el crecimiento innovador.
En un mundo donde los desafíos son cada vez más complejos e interconectados, resulta fundamental adoptar perspectivas holísticas que integren múltiples dimensiones: social, cultural, ambiental y económica. Solo así podremos construir sistemas realmente inclusivos capaces de generar valor sostenible para todos sus actores involucrados.
Fortalecimiento de gobiernos subnacionales y colaboración multisectorial
Los gobiernos subnacionales se han convertido en actores clave en el desarrollo productivo de los territorios. Su cercanía con las realidades económicas, sociales e institucionales de cada región les otorga una ventaja estratégica que los gobiernos centrales simplemente no pueden replicar. Esta proximidad les permite identificar con precisión las brechas productivas específicas que frenan el crecimiento de sus territorios.
La capacidad de los gobiernos regionales y locales para reducir estas brechas depende directamente de su fortalecimiento institucional. Cuando hablamos de fortalecer gobiernos subnacionales, nos referimos a dotarlos de:
- Capacidades técnicas para diseñar e implementar políticas de desarrollo productivo adaptadas a su contexto
- Recursos financieros suficientes y predecibles que permitan sostener iniciativas de largo plazo
- Autonomía decisional para priorizar sectores estratégicos según las vocaciones productivas locales
- Sistemas de información robustos que faciliten el diagnóstico territorial y el monitoreo de resultados
Sin embargo, el fortalecimiento institucional por sí solo resulta insuficiente. Los territorios no operan como islas aisladas. Las cadenas de valor atraviesan fronteras administrativas, los mercados laborales se extienden más allá de límites municipales, y las oportunidades de innovación emergen frecuentemente en los espacios de intersección entre diferentes jurisdicciones.
Espacios de diálogo: la infraestructura invisible del desarrollo territorial
La colaboración regional requiere arquitecturas institucionales deliberadamente diseñadas. Los espacios de diálogo y colaboración entre actores regionales e institucionales funcionan como la infraestructura invisible que sostiene procesos de innovación territorial escalables.
Estos espacios cumplen funciones específicas que ningún actor puede realizar de manera individual:
- Articulación de visiones compartidas: Empresarios, gobiernos locales y organizaciones sociales deben unir fuerzas para definir una agenda común que impulse el desarrollo productivo del territorio.
- Construcción de confianza: La colaboración efectiva requiere relaciones basadas en la confianza mutua. Estos espacios ofrecen oportunidades para establecer conexiones personales y construir confianza entre actores diversos.
- Facilitación del aprendizaje colectivo: La innovación surge del intercambio de ideas y experiencias. Estos espacios permiten el aprendizaje colectivo al reunir a actores con diferentes perspectivas y conocimientos.
- Coordinación de acciones: La implementación exitosa de políticas requiere una coordinación efectiva entre múltiples actores. Estos espacios brindan plataformas para coordinar acciones y evitar duplicaciones o conflictos.
Algunos ejemplos concretos de estos espacios son:
- Mesas sectoriales donde empresarios, sindicatos y gobiernos locales discuten desafíos comunes y definen estrategias conjuntas.
- Alianzas público-privadas que reúnen recursos y capacidades complementarias para abordar problemas complejos como la formación laboral o la infraestructura.
- Redes intermunicipales que promueven la cooperación entre localidades vecinas en áreas como turismo, producción agrícola o comercio.
Estas instancias son fundamentales para construir ecosistemas productivos dinámicos e inclusivos en los territorios.
Transformación productiva para diversificar y sofisticar economías locales
La transformación productiva representa el cambio estructural que América Latina necesita para romper con décadas de estancamiento económico. Las economías locales que dependen de uno o dos sectores tradicionales enfrentan una vulnerabilidad extrema ante cambios en los mercados globales. Esta concentración sectorial no solo limita el crecimiento, sino que perpetúa las brechas de productividad entre territorios.
El estancamiento productivo como barrera al desarrollo
Los territorios latinoamericanos atrapados en modelos productivos tradicionales experimentan un círculo vicioso difícil de romper. La dependencia de sectores de baja complejidad tecnológica genera empleos poco calificados, salarios reducidos y escasa capacidad de innovación. Esta realidad se manifiesta en:
- Economías extractivas que exportan materias primas sin valor agregado
- Sectores manufactureros con tecnología obsoleta y baja productividad
- Servicios de bajo valor que no impulsan la sofisticación económica
- Cadenas productivas desconectadas de la economía global del conocimiento
La diversificación económica no es una opción, es una necesidad urgente. Los territorios que mantienen estructuras productivas homogéneas carecen de resiliencia ante crisis económicas y pierden oportunidades de capturar valor en cadenas globales de producción.
Identificación de sectores dinámicos con potencial territorial
Cada territorio posee ventajas competitivas únicas que pueden transformarse en motores de crecimiento. La clave está en identificar aquellos sectores dinámicos que combinan:
- Capacidades locales existentes: El conocimiento acumulado, las habilidades de la fuerza laboral y la infraestructura disponible determinan qué sectores pueden desarrollarse con mayor facilidad.
- Demanda externa creciente: Identificar mercados internacionales en expansión y tendencias globales que generen oportunidades para productos o servicios específicos.
- Conexiones estratégicas: Establecer alianzas con actores clave, como empresas líderes, universidades o centros de investigación, que puedan aportar recursos y conocimientos complementarios.
Un territorio con tradición agrícola puede evolucionar hacia la agroindustria de alta tecnología o la biotecnología aplicada al cultivo. Del mismo modo, una región con historia minera puede diversificarse hacia actividades relacionadas con energías renovables o tecnologías limpias.
Impulsando la transformación a través del diseño e implementación de políticas públicas
La transformación productiva requiere un enfoque integral que involucre tanto al sector público como al privado. Las políticas públicas desempeñan un papel fundamental en la creación del entorno propicio para el desarrollo de los sectores dinámicos identificados.
Algunas acciones clave incluyen:
- Inversiones en infraestructura: Mejorar las conexiones físicas y digitales para facilitar el comercio y atraer inversiones.
- Educación y capacitación: Fortalecer los sistemas educativos y programas de formación profesional para desarrollar habilidades demandadas por los sectores emergentes.
- Apoyo a la innovación: Promover la investigación y el desarrollo a través de incentivos fiscales, financiamiento y colaboración entre empresas y centros académicos.
- Fomento del emprendimiento: Crear condiciones favorables para el surgimiento de nuevas empresas mediante acceso a financiamiento, mentoría y redes empresariales.
La transformación productiva es un proceso complejo que requiere tiempo y esfuerzo sostenido. Sin embargo, es un camino necesario para superar el estancamiento económico y construir economías locales más diversas, resilientes y prósperas.
Agenda regional impulsada por CEPAL para escalar innovación territorial
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha desarrollado un conjunto de iniciativas estratégicas que reconocen la clave olvidada para escalar innovación territorial: el fortalecimiento sistemático de las capacidades locales. Estas iniciativas no representan soluciones genéricas, sino herramientas diseñadas específicamente para responder a las realidades heterogéneas de la región.
Plataformas de Clústeres Territoriales
La agenda regional de CEPAL incluye la creación y consolidación de plataformas de clústeres como mecanismo fundamental para articular ecosistemas productivos locales. Estas plataformas funcionan como espacios donde empresas, instituciones académicas, gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil convergen para identificar oportunidades de innovación específicas de cada territorio.
Las plataformas operan bajo tres principios rectores:
- Identificación de vocaciones productivas locales basadas en ventajas competitivas existentes
- Mapeo de actores clave dentro del ecosistema territorial de innovación
- Diseño colaborativo de estrategias adaptadas a las condiciones institucionales y económicas del territorio
Estas estructuras han demostrado su efectividad en territorios donde la desarticulación entre actores impedía aprovechar sinergias naturales. Cuando una plataforma de clúster logra conectar a productores locales con centros de investigación regionales, las capacidades territoriales se multiplican exponencialmente.
Redes de Gobiernos Subnacionales para el Desarrollo Productivo
CEPAL ha impulsado la conformación de redes horizontales entre gobiernos subnacionales, reconociendo que el aprendizaje entre pares constituye un acelerador poderoso de la innovación territorial. Estas redes permiten que gobernaciones, municipalidades y administraciones regionales compartan experiencias, metodologías y lecciones aprendidas en
Conclusión: La clave olvidada que puede transformar el desarrollo regional en América Latina
La clave olvidada para escalar innovación territorial no reside en grandes inversiones centralizadas ni en recetas importadas que ignoran las realidades locales. Esta clave se encuentra en algo aparentemente simple pero profundamente transformador: reconocer que cada territorio posee su propia identidad productiva, sus propios desafíos y, sobre todo, sus propias soluciones.
América Latina ha buscado durante décadas la fórmula mágica para escapar de la trampa de productividad estancada. Has visto cómo países implementan políticas nacionales ambiciosas que, al llegar al territorio, se diluyen o resultan irrelevantes para las necesidades específicas de cada región. La escalabilidad innovadora no puede lograrse desde escritorios alejados de la realidad local.
El poder transformador de integrar lo local con lo nacional
Integrar políticas públicas con visión local requiere un cambio radical en cómo entendemos el desarrollo territorial. No se trata únicamente de descentralizar recursos o delegar responsabilidades. Se trata de construir capacidades reales en los gobiernos subnacionales para que puedan:
- Identificar sus propias ventajas competitivas
- Detectar cuellos de botella específicos que frenan su productividad
- Diseñar estrategias adaptadas a su contexto económico e institucional
- Movilizar actores locales hacia objetivos comunes de transformación productiva
La colaboración multisectorial constante emerge como el pegamento que une estos esfuerzos. Cuando empresarios locales dialogan con universidades regionales, cuando gobiernos municipales coordinan con ministerios nacionales, cuando trabajadores participan en la definición de políticas de formación, la innovación deja de ser un concepto abstracto para convertirse en acción concreta.
Del diagnóstico a la acción: un camino hacia la transformación
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